Dentro de poco tiempo llenaré
de gloria este templo
Lectura del libro del profeta Ageo 2, 1b-10
Vino la palabra del Señor al
profeta Ageo:
"Diles a Zorobabel, hijo de Sealtiel,
gobernador de Judea, al sumo sacerdote Josué, y al resto del pueblo: ¿Queda
alguien entre ustedes que haya visto este templo en el esplendor que antes
tenía? ¿Y qué es lo que ven ahora? ¿Acaso no es muy poca cosa a sus ojos?
Pues bien, ¡ánimo!, Zorobabel; ¡ánimo!, Josué, hijo
de Yosadac, sumo sacerdote; ¡ánimo!, pueblo entero.
¡Manos a la obra!, porque yo estoy con ustedes, dice el Señor todopoderoso.
Conforme a la alianza que hice con ustedes, cuando salieron de Egipto, mi
espíritu estará con ustedes. No teman.
Esto dice el Señor todopoderoso:
Dentro de poco tiempo conmoveré el cielo y la tierra, el mar y los continentes.
Conmoveré a todos los pueblos para que vengan a traerme las riquezas de todas
las naciones y llenaré de gloria este templo. Mía es la plata y mío es el oro.
La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero, y en este sitio
daré yo la paz, dice el Señor todopoderoso".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 42
Envíame, Señor, tu luz y tu
verdad.
Spera in Deo; confitébor
illi, salutáre vultus mei et Deus
meus.
Defiéndeme, Señor, hazme
justicia contra un pueblo malvado; del hombre tramposo y traicionero ponme a
salvo.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Spera in Deo; confitébor
illi, salutáre vultus mei et Deus
meus.
Si tú eres de verdad mi Dios y
refugio, ¿por qué me has rechazado? ¿Por qué tengo que andar tan afligido,
viendo cómo me oprime el adversario?
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Spera in Deo; confitébor
illi, salutáre vultus mei et Deus
meus.
Envíame, Señor, tu luz y tu
verdad; que ellas se conviertan en mi guía y hasta tu montaña santa me conduzcan,
allí donde tú habitas.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Spera in Deo; confitébor
illi, salutáre vultus mei et Deus
meus.
Al altar del Señor me acercaré,
al Dios que es mi alegría, y al Señor, mi Dios, le daré gracias al compás de la
cítara.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Spera in Deo; confitébor illi, salutáre vultus mei et Deus meus.
Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Fílius hóminis venit ut ministráret, et daret ánimam suam redemptiónem pro multis.
Aleluya.
Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo
del hombre tiene que sufrir mucho
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas 9, 18-22
Gloria a ti, Señor.
Una vez que Jesús estaba orando solo,
en presencia des sus discípulos, les preguntó:
¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida
uno de los antiguos profetas.
El les preguntó:
Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
El Mesías de Dios.
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos,
sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.